Tres razones para no celebrar el “Día Mundial Humanitario”

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Las Naciones Unidas (N.U.), apoyadas por una considerable representación de reputadas organizaciones internacionales, lleva desde hace unas semanas movilizando a medio mundo con el “Día Mundial Humanitario”. Likes en FB, twits, posts, apps, artículos, anuncios, banners, informes… la artillería del marketing solidario a pleno rendimiento. Todo ello en reconocimiento de la labor de los trabajadores humanitarios, con su propia web. Las acciones culminaban hoy, día 19 de Agosto, con la aparición estelar de Beyoncé en la Asamblea General en Nueva York. Más de mil millones de personas se sumaron a esta celebración.

El humanitarismo, siempre en mi opinión, tiene generalmente muy poco que celebrar; vaya por delante que no me dedico a boicotear las buenas ocasiones de fiesta. Sin embargo, veo al menos tres razones - tendría algunas más - por las que rechazo tanto la propia celebración del Día Mundial Humanitario como la forma en la que se ha llevado a cabo.  

Primera, por la santificación de la fiesta. Sólo hay que ver el narrativo empleado a lo largo de la campaña. Os doy algunos ejemplos: “(este día) es una oportunidad para conocer a quienes se enfrentan al peligro y la adversidad para ayudar a otros”; “Cada día los trabajadores humanitarios ayudan a millones de personas alrededor del mundo, independientemente de quiénes son y dónde están”. En otras palabras: “San Humanitario”. O, como en su día escribió Jordi Raich respecto del - también celebrado - día 8 de Septiembre, “San Cooperante”. Os dejo aquí su artículo porque merece la pena. Conozco pocas profesiones que tengan un riesgo cero; y mientras las muertes, heridas, secuestros o cualquier otro tipo de incidente son extraordinariamente duros, lo importante es prevenirlos y gestionarlos adecuadamente, no ensalzarlos.

Segunda, porque no toda ayuda es humanitaria. Sin ánimo de provocar: mi concepción del humanitarismo no tiene mucho que ver ni con “visitar a una persona anciana”, ni con “defender a quienes sufren burlas en el colegio”, ni desde luego con “limpiar el parque de tu barrio”, por muy loables que sean estas acciones que propone la mencionada web. Confundir actos de sentido común, civismo o, como mucho, solidarios, con el humanitarismo, me parece una peligrosa banalización del mismo. Una buena prueba de los tiempos que vive el concepto, ninguneado y llevado al extremo de la ambigüedad y la vaguedad en una dinámica que acaba justamente por permitir la inclusión de aberraciones como la resolución de conflictos o la intervención militar “humanitaria”. Por supuesto, esto no es una casualidad; al contrario, está perfectamente calculado tal y como apreciamos día a día en innumerables crisis. Hablaremos largo y tendido de ello en el blog.

Tercera y última razón, por la escenificación estilo MTV. Aquí os dejo el vídeo, una pequeña muestra de la puesta en escena según me han contado. También me han dicho que "produce emocionantes escalofríos"; a mí lo que me eriza la piel es ver hasta qué punto se sigue cayendo en los clichés del asistencialismo y del paternalismo más facilón, ahora generados mediante imágenes infográficas diseñadas para la ocasión. Las reales incluyen algunas tan "profesionales" de la ayuda como los lanzamientos de material aéreos – espero no fueran los de comida que hizo el ejército de Estados Unidos sobre los campos afganos que previamente había contribuido a minar usando bombas de fragmentación -, la distribución de agua desde un camión ¡en movimiento!, o la mano blanca dando agua al niño negro finalmente sonriente y agradecido. Algunas de ellas rozan la pornografía humanitaria.

Insisto: yo no tengo, ni desearía tener, el monopolio de lo “humanitario”; de hecho, sea para lo bueno y/o para lo malo, nadie lo tiene. Pero de ahí a incluir en el mismo saco cualquier tipo de acción, por parte de casi cualquier actor, en cualquier forma y lugar, y convertirlo en un día de santificación mundial vía eucarística en la Asamblea General, me parece un salto al vacío que sigue la pauta comenzada con las aplicaciones para smartphones que permitían diseñar tu propio campo de refugiados...

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