La Acción Humanitaria, como yo la veo Humanitarian Action, as I see it

Blog sobre acción humanitaria desde la óptica de mi trabajo con Médicos Sin Fronteras (MSF) desde 2002. También encontraréis entradas cobre cooperación, solidaridad y geopolítica, además de espacios con fotos, foros de participación y otras temáticas. Optimizado para FIREFOX

Blog on humanitarian action based on my experience with Doctors Without Borders (MSF) since 2002. You will also find posts about international cooperation, solidarity and geopolitics, besides spaces with pictures, forums an other subjects. Optimized for FIREFOX!

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28/03/2008

Acción Humanitaria en un Estado Olvidado


El discurso dominante sobre estados frágiles, estados fracasados e incluso estados "malignos", pertenecientes a un eje diabólico, suele dejar de lado a los estados olvidados, a los estados en regresión. Si asumimos como nueva esta categoría, África concentraría alrededor del 80% de los casos y República Centroafricana (RCA) sería, sin duda, uno de sus ejemplos más significativos.

En RCA, la esperanza de vida ha caído de los 50 a los 39 años de vida en el último decenio; es la misma cifra que existía durante el Imperio Romano. Se trata de un indicador frío, aséptico, pero brutal y de enorme alcance. El PIB por persona en el año 2006 fue de 352 dólares, es decir, la subsistencia a menos de un dólar al día. La tasa de mortalidad infantil en los niños menores de 5 años, factor determinante de la situación de la salud de un pueblo, es del 176 por 1000, una de las más elevadas del planeta; por cada niño fallecido en nuestro país, 45 no pudieron salir adelante en RCA. Aquí la mitad de la población no tiene acceso a agua potable y la prevalencia del VIH/SIDA es del 6.5%, de las más elevadas de África Central. El Índice de Desarrollo Humano sitúa RCA en el puesto 172 de un total de 177 países considerados.

Falta de gobernabilidad, corrupción, impunidad y cortes en la inversión decretados por el FMI y el BM han hundido RCA en una situación de subdesarrollo crónico, en una situación de regresión. Los últimos años de su historia han visto 11 intentos de golpes de estado, el último de ellos exitoso en 2003 y legitimado por unas elecciones validadas por la comunidad internacional en 2005. El Presidente-General actual, François Bozizé, se consolidó en el poder tras dos golpes militares fallidos. Justo a partir de su toma de posesión, varios grupos armados se auto-proclamaron “rebeldes” en el Norte del país e iniciaron el conflicto armado interno que, a día de hoy, viene a agravar aún más las penosas condiciones en las que la población civil trata de sobrevivir cada día. Subdesarrollo y guerra vienen una vez más de la mano.

Ante necesidades evidentes, la respuesta pasa sin embargo por la militarización del país. El ejército Francés tiene la mayor cantidad de tropas en RCA desde su independencia en 1960; la FOMUC, una fuerza regional africana, aumenta sus bases en el noroeste; y el Consejo de Seguridad de la ONU acaba de aprobar el despliegue de una fuerza de Cascos Azules en la frontera noreste con Chad y Darfur. En un complejo juego de estrategias, el Ejército chadiano tiene asimismo un permiso especial para entrar en territorio centroafricano y apoyar al gobierno en caso de necesidad. La situación humanitaria de RCA ha sido manipulada por diversos actores políticos y militares para justificar esta tendencia; así, mientras que los 80 millones de $ necesarios para estas operaciones militares han sido adjudicados en cuestión de días, de los 54 solicitados por Naciones Unidas en enero para cubrir las necesidades de la población civil sólo un 32% ha sido hasta hoy desembolsado por los países donantes.

En este contexto, a principios de año sólo 3 ONG estaban presentes en el país. El sistema de Naciones Unidas, que contaba con un total de 400 trabajadores, autorizaba tan solo a 10 de ellos para trabajar fuera de la capital. La comunidad internacional se limita a 4 embajadas y una pequeña delegación de la Unión Europea. España no tiene un cónsul aquí, sino un representante centroafricano difícil de localizar debido a sus múltiples viajes al extranjero. Para RCA, lo peor es el olvido y el espacio que éste deja a una crisis humanitaria cotizada al alza por sus implicaciones regionales. Es en este olvido donde MSF intenta trabajar y alzar la voz mediante 485 trabajadores nacionales y 55 expatriados, el 90% de ellos trabajando en la zona de conflicto.

El 11 de junio pasado, nuestra compañera logista de MSF Francia, Elsa Serfass, moría tras recibir un impacto de bala en la cabeza. Elsa formaba parte de un equipo que partía en misión exploratoria con el objetivo de evaluar las necesidades humanitarias en la frontera con Chad y Camerún. Diez días antes, rebeldes del APRD (Ejército Popular para la Restauración de la Democracia) y fuerzas gubernamentales se habían enfrentado duramente, haciendo huir a la población de nuevo. Elsa nunca llegó a su objetivo; un soldado rebelde la mató pensando que los coches de MSF eran en realidad un convoy de las fuerzas enemigas a pesar de estar perfectamente identificados.

La situación de la población civil en el norte de RCA tras el estallido del conflicto se sitúa a día de hoy entre las más vulnerables del planeta. Pequeñas aldeas de entre 40 y 300 habitantes, perfectamente integradas en su entorno, fueron sistemáticamente quemadas entre Julio y Diciembre de 2006 por las fuerzas gubernamentales. Más de 150.000 personas tuvieron que huir despavoridas hacia el interior de la selva ecuatorial y subsistir en condiciones infrahumanas durante meses. En un primer momento, los mecanismos de afrontamiento funcionaron correctamente: pequeñas construcciones de cañizo y setos sirvieron para cobijarlos; los restos de la cosecha del año anterior, para alimentarlos. Pero 8 meses después no ha habido posibilidad de regreso. La sesión de lluvias ha comenzado; la malaria hace estragos entre los niños; las organizaciones internacionales no llegan; y las condiciones de vida pasan su factura en forma de diarreas sangrantes, enfermedades respiratorias y los primeros casos de malnutrición derivados de la única dieta disponible: frutos secos y raíces salvajes. “Vivimos como animales” es la frase más utilizada por los líderes locales, auténticos bastiones de la dignidad humana.

La calma relativa que trajeron los primeros meses de 2007 nos permitió aumentar considerablemente nuestras actividades. 4 hospitales y una red compuesta por 7 puestos de salud y 15 clínicas móviles hicieron de MSF el único proveedor de salud para una población de casi medio millón de personas, un tercio de ellas desplazadas en la selva. Cuando nuestros equipos llegaron en agosto del 2006, los centros no implementaban más de 80 consultas al mes; en RCA, la población debe pagar por la salud ya que desde la firma de los Acuerdos de Bamako el sistema de recubrimiento de costes para la sanidad pública fue oficialmente instaurado, siguiendo las presiones bajo forma de recomendación de los organismos financieros internacionales. En mayo, uno de los hospitales gestionado por MSF, basado en el principio de acceso gratuito a la salud, dispensó 4.600 consultas, tuvo más de 300 hospitalizaciones y “dio a luz” 150 nacimientos. Al mismo tiempo fuimos capaces de implementar diversos programas claves para la vida de esta población, entre otros, el de una de las enfermedades más olvidadas del mundo (la Tripanosomiasis o Enfermedad del Sueño, con casi 400 pacientes en 10 meses) y otro de cirugía, tanto de urgencia como electiva (complicaciones obstétricas y hernias en su mayoría). Los componentes de vigilancia Epidemiológica y Nutricional, Tuberculosis y VIH/SIDA, integrados de forma regular en nuestras actividades, dieron asimismo respuesta a las enormes necesidades existentes en la zona.

A pesar de trabajar en el país desde hace 10 años con proyectos en diversas regiones, durante los últimos meses venimos siendo acusados por las autoridades de ser “pro rebeldes”. A la existencia de dificultades para el acceso físico a la población se añaden por tanto las político – administrativas de un gobierno al que no conviene la presencia de testigos directos de sus acciones y que no parece entender o querer comprender el significado de los principios de neutralidad e imparcialidad que defendemos. Al mismo tiempo, en nuestra zona de intervención el principal grupo armado rebelde ha sufrido varias subdivisiones en una darfurización del conflicto muy peligrosa; como consecuencia de ello, la seguridad que aportaban en sus zonas de control se ve ahora minada por la presencia de grupos de bandidos y asaltantes, conocidos en RCA como “coupeurs de route”. En las últimas 3 semanas, 10 incidentes han dejado 8 heridos por bala (suelen ser grupos bien armados, equipados con fusiles automáticos - Kalasnikov) y 4 personas golpeadas hasta el borde de la muerte. 3 de esos incidentes tuvieron como objetivo actores humanitarios.

La nueva amenaza de los “coupeurs de route” ha obligado a la población refugiada en la selva a regresar por la noche a sus casas quemadas, sin techo alguno. La capacidad de complicación de su situación no tiene límites: cuando estos civiles han intentando protegerse mediante la constitución de “grupos de autodefensa civil”, armados de simples arcos, lanzas y cuchillos, los mismos han sido percibidos por las fuerzas gubernamentales como posibles aliados de los rebeldes y, por tanto, objeto de nuevas represalias. Esta complejidad no hace sino aumentar el miedo y la desesperación de una población atrapada entre la espada, la pared, la enfermedad, el desplazamiento y la violencia.

RCA está olvidada y el norte del país no existe para nadie. La presencia del Estado es mínima al no tener capacidad política y militar para controlar su territorio. Es un Estado olvidado y que olvida. La división de la rebelión complica la gestión de nuestra seguridad y, por tanto, disminuye nuestra capacidad de acceso a la población. La pérdida de una de nuestras trabajadoras es un umbral de riesgo que nunca estaremos dispuestos a aceptar y menos aún a dejar que se repita: los componentes móviles de nuestros proyectos están suspendidos desde entonces, dejando en funcionamiento tan solo los servicios hospitalarios.

A pesar de todo, la acción humanitaria, tal y como la entendemos, toma todo su significado en contextos como el de RCA. Cuando las políticas de desarrollo han sido fallidas durante años; cuando las necesidades humanitarias son inmediatas e independientes de planteamientos políticos, de seguridad o, en suma, de análisis e intereses a medio o largo plazo; cuando la población es la última prioridad de las autoridades, cubrir eficientemente un espacio médico – humanitario se convierte en el imperativo que nos ayuda a seguir adelante desde el olvido.

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27/03/2008

El espacio humanitario, en estado de sitio

Foto: Juan Carlos Tomasi / MSF

Este artículo fue publicado en Octubre del 2006 en la Revista de Socios de Médicos Sin Fronteras - España, con una tirada de 190.000 ejemplares.
Foto: Juan Carlos Tomasi / MSF

Imagine por un momento que mañana, al despertar, su casa está repleta de gente. Un matrimonio y seis niños se han instalado en su comedor, su cuarto de invitados e incluso su dormitorio principal. Ahora debe repartir la misma cantidad de agua, comida y dinero que antes consumía, con ocho personas más. La situación aguanta durante unas semanas, pero las condiciones de hacinamiento hacen que un brote de fiebre hemorrágica fulmine a tres de los niños, que caen enfermos. Tras llamarles, unos extranjeros le dicen que, en cuanto puedan, vendrán con ayuda sanitaria y alimentos para remediar la situación, pero tres meses después no tiene noticias de ellos. Entonces todos deciden volver a sus tierras para recoger lo poco que queda de la cosecha; para ello deben atravesar una línea de frente, porque el Ejército se enfrenta a un grupo armado rebelde. Su compañero es herido por una bala perdida y no tiene donde llevarlo, al igual que sucede con la esposa de éste, que estaba embarazada y ha roto aguas. No le queda más remedio que recorrer los 45 Kms que le separan del campo de desplazados más cercano. Una vez allí, las autoridades le acusan de espionaje por venir de una zona rebelde; por la noche, un grupo de desconocidos irrumpe en su tienda de plástico y les golpea. A la mañana siguiente, no les reconocen como desplazados y queda fuera de la distribución oficial de alimentos…
Esta pesadilla imaginaria es el día a día de la población civil en Darfur. Una realidad que hemos podido constatar tras más de 6 meses tratando de lograr una nueva intervención médico-humanitaria en Jebel Marra, la zona más olvidada de una de las mayores crisis de nuestros tiempos. Desde que a finales de enero 35.000 personas se vieran obligadas a huir despavoridas tras un enfrentamiento entre fuerzas gubernamentales y rebeldes, la zona de acogida se convirtió en un círculo de vulnerabilidad y violencia. La población local vio cómo sus aldeas se duplicaban e incluso triplicaban ante la llegada masiva de desplazados. Las escasas reservas de alimentos se agotaron en cuestión de semanas y comenzaron a aparecer los primeros casos de desnutrición. Las condiciones de hacinamiento se vieron agravadas por la mala calidad del agua, dando lugar a la presencia masiva de diarreas, incluyendo muchos casos de disentería. La gente que seguía llegando no tenía donde cobijarse, por lo que tuvo que vivir en la intemperie más absoluta, facilitando los casos de neumonía. Los enfrentamientos se intensificaron, dando lugar a numerosos heridos de bala. Para colmo de males, un brote de meningitis amenazaba con deteriorar aún más la situación.
Poder evaluar estas necesidades costó dos meses de negociación y tres incidentes serios de seguridad. MSF, CICR (Comité Internacional de la Cruz Roja) y OCHA (Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios) cayeron sucesivamente en emboscadas preparadas por las milicias armadas por el Gobierno de Sudán, oficialmente considerados “bandidos”. Nadie más tuvo acceso a la zona en dos meses y, cuando lo hubo, las únicas organizaciones que volvieron fueron CICR y MSF. La situación era desesperada y, sin embargo, ninguna otra ONG o agencia humanitaria tenía la capacidad operativa o la independencia necesaria para intervenir. En los tres meses siguientes, pudimos actuar a base de entradas y salidas rápidas por vía aérea (helicóptero) y terrestre (camellos y burros), transportando el material médico básico necesario para una primera respuesta de emergencia. Finalmente, pudimos establecer una clínica con consultas externas, capacidad de internamiento de pacientes, programa nutricional, seguimiento epidemiológico, clínicas móviles, programa obstétrico y cirugía.
El espacio humanitario en Darfur se encuentra, sin embargo, en estado de sitio. Los diferentes grupos lo abren y cierran a su antojo, en función de sus agendas militares o políticas, ante la pasividad de los actores internacionales. A partir de julio, y en escasas dos semanas, fueron asesinados más trabajadores humanitarios que en los últimos dos años. Diversas ONG sufrieron ataques, robos e incluso secuestros. Todas las secciones de MSF tuvieron incidentes en diversos proyectos, incluyendo los nuestros. Había un claro mensaje hacia las organizaciones activas en la zona: nos querían fuera, no querían testigos. Tuvimos que evacuar el proyecto tras menos de dos meses de actividad en condiciones normales. En septiembre, y a fecha de escritura, un brote de cólera azota nuestra área de intervención. La situación humanitaria se deteriora y nadie puede estar allí.
Resulta frustrante la incapacidad (o la falta de voluntad) de los responsables de garantizar el acceso y responder a las necesidades humanitarias en Darfur. Y ello a pesar de que acciones como las de MSF demostraron que era posible no sólo evaluar, sino también intervenir. OCHA lleva considerando algunas zonas de Jebel Marra como “inaccesibles” desde hace más de 6 meses. WFP (Programa Mundial de Alimentos) llegó a reducir a la mitad la ración nutricional distribuida a los desplazados, alegando “falta de fondos”. Para la Unidad Africana, cuyo mandato es “(…) la consecución de un ambiente de seguridad”, éste se traduce en patrullas semanales en áreas que requieren una, si no varias, diarias. El resto de ONGs, concentradas en su mayoría en las seguras capitales, alegan incapacidad para poder actuar en área rural, casualmente donde más necesidades hay…
Mientras tanto, la población civil sufre las consecuencias de un recrudecimiento de los enfrentamientos entre el Ejército, las milicias árabes equipadas por el gobierno sudanés y los diversos grupos rebeldes, cada vez más fragmentados. MSF sigue trabajando con presencia de expatriados en el campo de desplazados de Shangil Tobaya, y mediante personal nacional, a control remoto, en Jebel Marra. No obstante, es un trabajo bajo mínimos humanitarios. No poder despertar de esta pesadilla para el acceso y la seguridad convierte el sueño en realidad. Una realidad de la que millones de personas en Darfur no pueden escapar.

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21/03/2008

Seis corderos para un hospital




Agrupados en diferentes círculos de entre ocho y doce personas en posición de flor de lotto sobre esterillas de plástico, más de cien somalíes me dirigen una atenta mirada mientras permanezco en pie frente a ellos. Se trata del discurso oficial de inauguración del hospital pediátrico de MSF en Mogadiscio mientras las cocineras preparan los seis corderos y los veinticinco kilos de arroz que hemos comprado para celebrarlo con nuestro personal nacional, la gran mayoría del auditorio.

Empiezo dirigiéndome a los llegados de fuera: “Ante todo, dar la bienvenida a los representantes de la comunidad, nuestros vecinos”. Ancianos sheiks (líderes comunitarios guardianes de la tradición oral), imanes (responsables de las mezquitas de los alrededores), grupos de mujeres (organizadas en diferentes sectores) y profesores del Corán (salvaguardas de la educación infantil en una ciudad sin escuelas) se encuentran entre ellos. El día anterior convoqué una reunión para informarles de la apertura del hospital, requisito indispensable para ser aceptado por la comunidad escuchando sus propuestas y estando atento a su percepción sobre nuestro trabajo.

En esta fiesta hay más de cincuenta clanes diferentes. Mi discurso tiene que ser conciliador y lo hago por el camino humanitario. “Como organización médica, el único objetivo de MSF es la población. Todos tenemos que trabajar por ello con independencia de nuestros orígenes”. Aplausos a un mensaje simple, aunque la realidad es mucho más compleja: sin ser antropólogos, tenemos documentados 176 clanes y sub clanes; en algunos casos existen hasta doce sub-niveles. Privilegiar un clan sobre otro podría tener consecuencias dramáticas para nuestra seguridad y por eso nunca hay que olvidarlo. El laberinto somalí sorprende aún más en un país que podría ser el más homogéneo de África: todos comparten la misma religión y lengua, algo impensable en el resto del continente. Una más de las paradojas de Somalia.

“En una situación como ésta, debemos comenzar por los más vulnerables: los niños”. El discurso prosigue, las cabezas asienten; ¡menos mal!. Explicar que nuestro hospital “sólo” atenderá a niños menores de doce años podría ser difícil de entender en un contexto en el que toda la población necesita atención médica. Es una dolorosa decisión estratégica que tuvimos que tomar teniendo en cuenta nuestras propias limitaciones. La idea es extender el programa en unos meses, incluyendo una maternidad; la que tenemos en Jowhar (donde atendimos a Ulumo, una de las protagonistas del Blog2), ha realizado 136 partos sólo en noviembre. Mercedes y Oscar, médica y enfermero, trabajan sobre esa base la formación del personal nacional. La última decisión ha sido la inclusión de cirugía de urgencia tras el elevado número de heridos de guerra de las últimas semanas.

Algunas autoridades se unen a la fiesta. El Comisario del Distrito de Abdil Aziz, donde está el hospital, llega con su escolta armada de cinco guardas. Momento idóneo para dejar las cosas claras desde el principio. “Una estructura de salud de MSF es un área neutral que no puede ser de ninguna forma violada. Ningún tipo de arma o de personal armado ajeno a MSF podrá entrar sin nuestra autorización”. Tal vez me he pasado, pero el Comisario me dice posteriormente que no se volverá a repetir. Diecisiete años de guerra han enseñado a las partes del conflicto a conocer las reglas del Derecho Internacional Humanitario. Otra cosa es que éstas sean respetadas; la semana pasada, un hospital público fue bombardeado durante enfrentamientos especialmente duros. Una reunión con él, la semana que viene, servirá para asentar el mensaje subliminal que le he pasado durante mi perorata.

La puesta en marcha del hospital ha requerido una respuesta logística fulgurante. Agua, comunicaciones por radio y teléfono, luz, cadena de frío para las vacunas, camas, estanterías para la farmacia y el laboratorio, pintura, rehabilitación de techos, mosquiteras, cocina para los pacientes y sus familiares... Stamatis, nuestro logista griego, se ha encargado de coordinar un equipo de veinte personas para poner físicamente en funcionamiento una estructura que hace tres semanas era yerma. Hoy reluce flamante y tiene que durar: “La colaboración de la comunidad para la preservación de este hospital, que es de todos, es condición indispensable para que podamos continuar”. Reprimenda suave necesaria para pasar un mensaje pragmático.

Voy terminando el discurso con una buena noticia dentro de la novedad de la apertura: “Toda actividad proporcionada aquí es gratuita; desde la atención médica hasta la estancia, pasando por el tratamiento, nunca nadie os puede pedir un solo Shellings Somalíes a cambio de ella”. La gente estalla en aplausos de nuevo, esta vez combinándolos con miradas asertivas y sonrisas. No es de extrañar. Como decía en el primer Blog, la mayoría de hospitales públicos en Mogadiscio cobran mucho; y por todo: desde el diagnóstico hasta el tratamiento. Hacerlo oficial es una garantía de que nadie se atreverá a romper este principio básico.



Paso la palabra a los asistentes. Un Sheik agradece en nombre de la comunidad; un imam pide escuelas; un líder clánico solicita una reunión a parte; una mujer solicita trabajo para sus enfermeras... El olor de la comida invade el recinto y se convierte en mi mejor aliada. “Les agradezco los comentarios, estas son ya cuestiones de trabajo que veremos la semana entrante. Ahora, vamos a comernos los seis corderos”. Todo el mundo está de acuerdo con la idea. La comida dura apenas quince minutos y deja paso a los bailes tradicionales. El hospital está abierto.

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13/03/2008

Patentes vs Pacientes

Este artículo fue publicado en la sección de Opinión de ElPais, en Junio de 2007

Los beneficios económicos obtenidos por el sector farmacéutico en 2005 lo sitúan, según The Economist, en el segundo lugar mundial sólo por detrás de la industria petrolífera. Si bien desde el descubrimiento de una nueva molécula hasta la comercialización del producto pueden llegar a transcurrir hasta 12 años, no es menos cierto que el coste de investigación y desarrollo de aquélla se recupera en el primer año de exclusividad en el mercado, lo cual deja un margen de entre 5 y 7 años de monopolio que explica los pingues beneficios obtenidos por las farmacéuticas. En 2005, África necesitó casi 40 millones de dosis del último medicamento desarrollado contra la malaria, primera causa de mortalidad en el continente; la compañía propietaria de la patente sólo pudo comercializar 3 millones de dosis y aún así intentó bloquear el acceso a versiones genéricas del medicamento que podrían haber llegado al resto de personas que lo necesitaban.

Compañías como Novartis, Pfizer o Merck han ido mucho más allá de los acuerdos ADPIC sobre Propiedad Intelectual negociados en la OMC, al intentar proteger combinaciones de medicamentos fuera de patente que en modo alguno pueden ser considerados invenciones. Lo han intentando (y conseguido con éxito) en la negociación del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con Estados Unidos; afortunadamente, países como Brasil, Argentina y Colombia no lo consintieron, siendo posteriormente acusados por la ortodoxia neoliberal de "falta de pragmatismo". Desgraciadamente, la estrategia de negociar o presionar al margen de la legalidad internacional mediante acuerdos comerciales regionales o bilaterales sigue su rumbo. Ahora le ha tocado a India y no por casualidad: suministra genéricos a la práctica totalidad de países no ya "en desarrollo", sino totalmente pobres.

Les escribo desde un proyecto en República Centroafricana (país 171 de 177 en el Índice de Desarrollo Humano) donde el 75% de los niños menores de 5 años y casi el 40% de adultos tienen malaria (tenemos más de 8.000 consultas al mes). Aquí la esperanza de vida ha pasado, en los últimos 10 años, de 48 a 39 años (OMS, 2006). Invitaría a mis colegas abogados de Novartis a que se dieran una vuelta por aquí...

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01/03/2008

Humantarian Demagogy? - ¿Demagogia humanitaria?

Picture. Paracheck (test for Malaria) done in a MSF mobile clinic in the turmoil region of Kabo, Central African Republic.
Foto: Paracheck (test para Malaria) hecho en una clínica móvil de MSF en la conflictiva región de Kabo, República Centro Africana.

Exactly the same day the U.S. Congress is about to approve the 700.000 million dollars in order to regulate financial markets, the United Nations estimates that finishing with Malaria all over the world would just need 3.500 millions.

When the U.R.S.S. fall down in 1991, it was proclaimed the victory of Capitalism; the Smithsean “invisible hand” will regulate the all-powerful market and we would leave forever in the horses of Wealth and Prosperity. Now that the system collapses, Markets are intervened by the most anti – regulatory economy in the world and loses are “socialized” among taxpayers. Did the billions of profits made by Multinational Corporations and Financial Enterprises distributed among taxpayers, beyond the rickety capital gains through actives for those (few) who had some?.

In 2005, Novartis did not allow Indian companies to produce generic versions (same quality, same efficiency, less expensive thus more accessible) of the last drug against Malaria, arguing that Intellectual Property laws protected it. At that moment, almost 40 million people were in need of that drug in Africa; Novartis had a production capacity of 3.5 million doses. Novartis increased their benefits in 35% that year.

Before the “international financial crisis”, companies like Lehman Brothers (and Novartis) won thousands of millions of dollars. Malaria kills today 2 million people every year in Africa.

Humanitarian demagogy?.

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CASTELLANO

Justo el mismo día que el Congreso de los Estados Unidos está a punto de aprobar 700.000 millones de dólares para regular los mercados financieros, Naciones Unidas ha estimado que terminar con la Malaria en todo el mundo solamente necesitaría de 3.500 millones.

Cuando la U.R.S.S. cayó en 1991 se proclamó la victoria del Capitalismo; la “mano invisible” smithsiana regularía el todo poderoso Mercado y nosotros viviríamos para siempre en volandas de la Riqueza y la Prosperidad. Ahora que el sistema colapsa, los Mercados son intervenidos por la economía más anti-reguladora del mundo y las pérdidas son “socializadas” entre los contribuyentes. ¿Fueron distribuidos entre los contribuyentes los billones de ganancias hechos por las Corporaciones Multinacionales y las Empresas Financieras, más allá de las raquíticas ganancias para aquellos (pocos) que se convirtieron en accionistas?.

En 2005, Novartis no permitió a las compañías Indias producir versiones genéricas (misma calidad, misma eficacia, menos caras y por tanto más accesibles) de su último medicamento contra la Malaria, argumentando que las disposiciones sobre Propiedad Intelectual les amparaban. En ese momento, casi 40 millones de personas necesitaban esta droga en África; Novartis tuvo ese año una capacidad de producción de 3.5 millones de dosis.

Antes de la “crisis financiera internacional”, compañías como Lehman Brothers (y Novartis) ganaron miles de millones de dólares. La Malaria asesina 2 millones de personas al año en África.

¿Demagogia humanitaria?

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